jueves, 28 de noviembre de 2013
5 estrategias para no destruir tu reputación de mercadólogo
Puffin Web Browser, la solución para usar Flash con Android 4.4 KitKat
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Andro4all http://andro4all.com/2013/11/puffin-web-browser-permite-flash-android-4-4-kitkat
¿Qué ha sido de los reproductores de música clásicos?
La simple acción de reproducir canciones en nuestros ordenadores y reproductores portátiles ha cambiado mucho. Hemos pasado por muchas aplicaciones míticas de las que ahora ni nos acordamos sobrepasadas por servicios musicales en streaming, tiendas digitales y dispositivos móviles de nueva generación.
¿Pero significa esto que esos programas han desaparecido por completo? Eso es lo que parece que va a pasar con Winamp si nadie lo compra, pero no tiene porque ser así. Vamos a repasar el destino que han tenido algunos de los reproductores musicales clásicos que llevan muchos años con nosotros.
Audiogalaxy
Seguro que algún veterano recordará Audiogalaxy, una aplicación que combinaba un servicio P2P para compartir música y un reproductor. Sus responsables intentaron colaborar con la industria musical para poder seguir existiendo, pero terminaron cerrando el servicio P2P en el año 2002 para apoyar el servicio de streaming Rhapsody unos meses más tarde.
En el año 2010 vimos cómo Audiogalaxy volvía momentáneamente a las portadas de la prensa convirtiéndose en un reproductor web desde donde gestionar nuestra música en la nube, pero el proyecto no tuvo éxito. Finalmente Dropbox adquirió AudioGalaxy a finales del año pasado cerrando completamente su vida como reproductor independiente. Seguimos a la espera de si esto comportará algún servicio musical de Dropbox en el futuro.
Musicmatch
MusicMatch Jukebox fue el principal competidor de Winamp en su época, intentando ofrecer su versión de reproductor multimedia capaz de soportar temas y con interfaces para todos los gustos. Lo recuerdo algo más lento que Winamp, pero tenía algunas funciones de conversión de formatos que se ganaban un espacio en mi disco duro.
El reproductor llegó a tener varios servicios a su alrededor como tiendas musicales, una radio o incluso un Moviematch de películas. También me viene a la memoria cómo tuvo cierto papel para administrar las bibliotecas musicales de un iPod en Windows hasta que Apple lanzó iTunes para Windows, lo que supuso el fin de esa característica. Yahoo adquirió el reproductor en el 2004 para cerrar completamente cuatro años más tarde.
Windows Media Player
Muchos recordaréis los años en los que Windows Media Player era probablemente vuestro reproductor multimedia principal en Windows, hasta que otras opciones como VLC Media Player se hicieron más famosas gracias a su compatibilidad con más formatos. Y venga, admitidlo: seguro que os quedabais pasmados durante unos minutos con sus visualizadores.
No llevó muy bien el que los dispositivos Zune utilizaran su propio reproductor, pero en este caso la historia no acaba mal: ha ido evolucionando al mismo ritmo que los sistemas Windows y ahora su duodécima versión forma parte del núcleo de los Windows y Windows Phone más recientes. Eso le da cierta presencia en los smartphones con Windows Phone, aunque los usuarios suelen decantarse por otros servicios.
Soundjam/iTunes
Creo que iTunes es el reproductor que menos ha cambiado y mejor le ha ido en toda su historia, aunque nació partiendo de los recursos de un reproductor para Mac OS clásico llamado Soundjam (se podría decir que era considerado el Winamp de los Mac). Apareció casi de la mano de los primeros iPod, erigiéndose así como la aplicación a usar para sincronizar este dispositivo de Apple que terminó revolucionando el mercado musical.
La interfaz se ha ido retocando con el tiempo y ahora iTunes parte de la misma base, pero para muchos más dispositivos: iPhone, iPad… iTunes es ahora el centro multimedia con servicios en la nube para que el usuario administre sus canciones, películas y series de televisión. Con su nuevo iTunes Radio y la tienda musical más usada de todo el mundo, iTunes goza de muy buena salud.
Winamp
Terminamos recordando al rey de reyes, Winamp. Conocido a escala mundial por su interfaz, sus temas, su rendimiento al reproducir canciones y su compatibilidad. Lo repasamos a fondo en nuestro especial Clásicos del Software, y hemos vuelto a verlo en nuestras portadas tras la noticia de su clausura.
No sabemos si Winamp tendrá algún futuro si Microsoft o alguna otra compañía lo adquiere como mencionan algunos rumores, pero todo indica que este clásico en mayúsculas cerrará sus puertas tras dejar de ser tan usado en su versión 3 y convertirse más tarde en un reproductor musical para Android con servicio de sincronización incluido. Una lástima, lo echaremos de menos.
Imagen | asco
En Genbeta | Cuatro caminos con los que Winamp podría tener un futuro en Microsoft
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La noticia ¿Qué ha sido de los reproductores de música clásicos? fue publicada originalmente en Genbeta por Miguel López.
Bitcoins: ¿futuro o espejismo?
miércoles, 27 de noviembre de 2013
Flash ya no es compatible con Android a partir de KitKat, Puffin es la solución
El artículo Flash ya no es compatible con Android a partir de KitKat, Puffin es la solución se publicó en El Androide Libre (El Blog Android de referencia. Aplicaciones, noticias, Juegos y smartphones Android Libres)
Los Gobiernos también piratean software
Aunque los Gobiernos persigan duramente la piratería de software, la realidad es que son hipócritas con este asunto porque ellos también piratean software y dilapidan millones de dólares de las arcas públicas en acuerdos millonarios y compensaciones.
La piratería de software es un tema que suele generar bastante controversia. Evidentemente, la venta de licencias de software es un negocio sumamente lucrativo en el que Administraciones Públicas, Empresas y usuarios particulares pagan para poder instalar una aplicación determinada en sus ordenadores personales o en sus servidores; un modelo que, gracias al cloud computing y el software como servicio, está cambiando poco a poco pero, aún así, sigue muy vinculado al arcaico mundo de las licencias.
Lobbies como la BSA se encargan de presionar a los Gobiernos para que persigan la piratería y, de hecho, cuando emprenden una "campaña de concienciación" se tiende a demonizar a los usuarios como si los usuarios finales fueran los causantes de las pérdidas de las empresas de software. Vale la pena echar un vistazo a los datos sobre piratería y su impacto en la economía; una información que suele utilizarse para presionar a los Gobiernos para que endurezcan las sanciones o persigan las páginas web que cuelgan aplicaciones para las que, teóricamente, debemos tener una licencia.
Sin embargo, este tipo de campañas, o el endurecimiento de las sanciones, siempre me ha parecido una actitud hipócrita por parte de los Gobiernos. ¿Y por qué digo que es hipócrita perseguir la piratería de software? La respuesta es simple: los Gobiernos también piratean software .
Pues sí, aunque nos pueda parecer algo paradójico, la realidad es así de contundente. Los Gobiernos que persiguen la piratería también son piratas y, como muestra de ello, la Administración Obama ha cerrado un acuerdo de 50 millones de dólares con una empresa desarrolladora de software porque el Ejército de Estados Unidos estaba usando uno de sus productos sin licencia.
Es curioso que en un país cuyo vicepresidente se atreve a decir que la "piratería es robar", el Ejército haya estado, durante años, usando una aplicación sin licencia. El caso, realmente, es bastante singular porque si bien el Ejército compró las licencias necesarias para 5 servidores y 150 clientes; la realidad es que terminaron instalándolo en 93 servidores y más de 9.000 clientes (sobrepasando con creces el volumen de licencias contratado). Si como bien comentó el vicepresidente Joe Biden en un discurso, la piratería es robar; el Ejército de Estados Unidos robó a Apptricity Software la nada despreciable cantidad de 224 millones de dólares puesto que el coste de cada licencia de servidor era de 1,5 millones de dólares y 5.000 dólares para los equipos cliente.
Apptricity denunció al Gobierno de Estados Unidos y, antes de llegar a los tribunales, se ha sellado un acuerdo de 50 millones de dólares que "cesará las hostilidades" y que, evidentemente, abre la puerta a que el Ejército de Estados Unidos haga una "gran compra" de licencias.
El infractor que persigue a los infractores
Exceder el volumen de licencias contratadas, aunque nos pueda parecer un despiste, suele ser la principal brecha en la gestión de software privativo en los Gobiernos y las empresas. De hecho, permitir estos excesos es también un negocio porque se acaba convirtiendo en un instrumento para la ajustar los precios o comprometer planes de soporte. Apptricity ha recuperado 50 millones y ha ganado un gran contrato que regularice todo el software desplegado por el Ejército de Estados Unidos porque, con ese grado de implantación, es imposible que dejen de usar su producto (y tienen garantizado un gran cliente durante mucho tiempo).
De hecho, esta es la base del negocio hipócrita de las licencias de software en las grandes corporaciones y en los Gobiernos. "Hacer la vista gorda" hasta que el volumen de licencias ilegales es tan grande que no queda otro remedio que negociar para no ir a los tribunales. El juego suele funcionar y los perseguidores de los usuarios terminan pagando para intentar tapar que ellos también piratean software.
Y aunque esto del Ejército de Estados Unidos nos pueda parecer un caso aislado, desgraciadamente los Gobiernos dilapidan millones de dólares en licencias de software y en acuerdos con las empresas desarrolladoras para mitigar los casos de piratería. Gobiernos como el de Filipinas, China, España o las continuas reincidencias de Estados Unidos son buenos ejemplos de la doble moral de los Gobiernos con respecto al software privativo.
La verdad es que vale la pena bucear un poco en busca de datos sobre piratería de software en los Gobiernos porque, aunque pueda parecer un "problema actual", la realidad es que encontramos casos que ocurrieron durante los años de Ronald Reagan como presidente de Estados Unidos.
¿Y por qué no romper con la hipocresía de este modelo?
Que un Gobierno sancione a usuarios y a empresas por piratear software y luego resulte que cae en las mismas prácticas que persigue es una postura muy hipócrita. Sí, las licencias de software son un negocio que mueve millones de dólares y forman parte del tejido industrial; sin embargo, los Gobiernos deberían emplear el dinero público de manera más eficiente.
Son muchos los Gobiernos de Latinoamérica que han abrazado el software libre como vía para optimizar el gasto público, ganar en independencia tecnológica y escapa del lobby del mundo de las licencias y el software privativo. Países como Brasil han conseguido ahorrar millones de dólares gracias a la implantación de soluciones en software libre, el Ayuntamiento de Munich (Alemania) ha conseguido un ahorro de 4 millones de euros al migrar a software libre los puestos de trabajo de los empleados municipales y hace años que el Gobierno de Francia ahorra dinero en licencias de Microsoft Office por adoptar OpenOffice (y luego LibreOffice) en los puestos de trabajo de sus funcionarios.
El importante ahorro de licencias de software se puede reinvertir en servicios o, como están haciendo en Francia, en mejorar sus herramientas y, de esta forma, contratar nuevos desarrollos. El dinero que se ahorra se reinvierte en hacer más cosas y esto, en mi opinión, sí que es gastar de manera eficiente.
¿Es necesario que un Gobierno se comporte de manera tan hipócrita? Existiendo soluciones en software libre, no sería necesario piratear ni tampoco comprar licencias y, si no existe una solución disponible, creo que es mucho mejor sentar las bases para desarrollarla, abrir el código y hacer crecer el producto antes que realizar estas inversiones que, realmente, no tienen un retorno real.