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miércoles, 27 de noviembre de 2013
Flash ya no es compatible con Android a partir de KitKat, Puffin es la solución
Los Gobiernos también piratean software
Aunque los Gobiernos persigan duramente la piratería de software, la realidad es que son hipócritas con este asunto porque ellos también piratean software y dilapidan millones de dólares de las arcas públicas en acuerdos millonarios y compensaciones.
La piratería de software es un tema que suele generar bastante controversia. Evidentemente, la venta de licencias de software es un negocio sumamente lucrativo en el que Administraciones Públicas, Empresas y usuarios particulares pagan para poder instalar una aplicación determinada en sus ordenadores personales o en sus servidores; un modelo que, gracias al cloud computing y el software como servicio, está cambiando poco a poco pero, aún así, sigue muy vinculado al arcaico mundo de las licencias.
Lobbies como la BSA se encargan de presionar a los Gobiernos para que persigan la piratería y, de hecho, cuando emprenden una "campaña de concienciación" se tiende a demonizar a los usuarios como si los usuarios finales fueran los causantes de las pérdidas de las empresas de software. Vale la pena echar un vistazo a los datos sobre piratería y su impacto en la economía; una información que suele utilizarse para presionar a los Gobiernos para que endurezcan las sanciones o persigan las páginas web que cuelgan aplicaciones para las que, teóricamente, debemos tener una licencia.
Sin embargo, este tipo de campañas, o el endurecimiento de las sanciones, siempre me ha parecido una actitud hipócrita por parte de los Gobiernos. ¿Y por qué digo que es hipócrita perseguir la piratería de software? La respuesta es simple: los Gobiernos también piratean software .
Pues sí, aunque nos pueda parecer algo paradójico, la realidad es así de contundente. Los Gobiernos que persiguen la piratería también son piratas y, como muestra de ello, la Administración Obama ha cerrado un acuerdo de 50 millones de dólares con una empresa desarrolladora de software porque el Ejército de Estados Unidos estaba usando uno de sus productos sin licencia.
Es curioso que en un país cuyo vicepresidente se atreve a decir que la "piratería es robar", el Ejército haya estado, durante años, usando una aplicación sin licencia. El caso, realmente, es bastante singular porque si bien el Ejército compró las licencias necesarias para 5 servidores y 150 clientes; la realidad es que terminaron instalándolo en 93 servidores y más de 9.000 clientes (sobrepasando con creces el volumen de licencias contratado). Si como bien comentó el vicepresidente Joe Biden en un discurso, la piratería es robar; el Ejército de Estados Unidos robó a Apptricity Software la nada despreciable cantidad de 224 millones de dólares puesto que el coste de cada licencia de servidor era de 1,5 millones de dólares y 5.000 dólares para los equipos cliente.
Apptricity denunció al Gobierno de Estados Unidos y, antes de llegar a los tribunales, se ha sellado un acuerdo de 50 millones de dólares que "cesará las hostilidades" y que, evidentemente, abre la puerta a que el Ejército de Estados Unidos haga una "gran compra" de licencias.
El infractor que persigue a los infractores
Exceder el volumen de licencias contratadas, aunque nos pueda parecer un despiste, suele ser la principal brecha en la gestión de software privativo en los Gobiernos y las empresas. De hecho, permitir estos excesos es también un negocio porque se acaba convirtiendo en un instrumento para la ajustar los precios o comprometer planes de soporte. Apptricity ha recuperado 50 millones y ha ganado un gran contrato que regularice todo el software desplegado por el Ejército de Estados Unidos porque, con ese grado de implantación, es imposible que dejen de usar su producto (y tienen garantizado un gran cliente durante mucho tiempo).
De hecho, esta es la base del negocio hipócrita de las licencias de software en las grandes corporaciones y en los Gobiernos. "Hacer la vista gorda" hasta que el volumen de licencias ilegales es tan grande que no queda otro remedio que negociar para no ir a los tribunales. El juego suele funcionar y los perseguidores de los usuarios terminan pagando para intentar tapar que ellos también piratean software.
Y aunque esto del Ejército de Estados Unidos nos pueda parecer un caso aislado, desgraciadamente los Gobiernos dilapidan millones de dólares en licencias de software y en acuerdos con las empresas desarrolladoras para mitigar los casos de piratería. Gobiernos como el de Filipinas, China, España o las continuas reincidencias de Estados Unidos son buenos ejemplos de la doble moral de los Gobiernos con respecto al software privativo.
La verdad es que vale la pena bucear un poco en busca de datos sobre piratería de software en los Gobiernos porque, aunque pueda parecer un "problema actual", la realidad es que encontramos casos que ocurrieron durante los años de Ronald Reagan como presidente de Estados Unidos.
¿Y por qué no romper con la hipocresía de este modelo?
Que un Gobierno sancione a usuarios y a empresas por piratear software y luego resulte que cae en las mismas prácticas que persigue es una postura muy hipócrita. Sí, las licencias de software son un negocio que mueve millones de dólares y forman parte del tejido industrial; sin embargo, los Gobiernos deberían emplear el dinero público de manera más eficiente.
Son muchos los Gobiernos de Latinoamérica que han abrazado el software libre como vía para optimizar el gasto público, ganar en independencia tecnológica y escapa del lobby del mundo de las licencias y el software privativo. Países como Brasil han conseguido ahorrar millones de dólares gracias a la implantación de soluciones en software libre, el Ayuntamiento de Munich (Alemania) ha conseguido un ahorro de 4 millones de euros al migrar a software libre los puestos de trabajo de los empleados municipales y hace años que el Gobierno de Francia ahorra dinero en licencias de Microsoft Office por adoptar OpenOffice (y luego LibreOffice) en los puestos de trabajo de sus funcionarios.
El importante ahorro de licencias de software se puede reinvertir en servicios o, como están haciendo en Francia, en mejorar sus herramientas y, de esta forma, contratar nuevos desarrollos. El dinero que se ahorra se reinvierte en hacer más cosas y esto, en mi opinión, sí que es gastar de manera eficiente.
¿Es necesario que un Gobierno se comporte de manera tan hipócrita? Existiendo soluciones en software libre, no sería necesario piratear ni tampoco comprar licencias y, si no existe una solución disponible, creo que es mucho mejor sentar las bases para desarrollarla, abrir el código y hacer crecer el producto antes que realizar estas inversiones que, realmente, no tienen un retorno real.
Las pastillas efervescentes son malas para el corazón
CyanogenMod Installer retirada de Google Play
Dos semanas después de su lanzamiento, CyanogenMod Installer ha sido retirada de Google Play porque, según Google, viola los términos del servicio.
Hace justo dos semanas, CyanogenMod nos daba una gran alegría al anunciar el lanzamiento de CyanogenMod Installer , una aplicación que nos permitía instalar fácilmente una nueva ROM en nuestro dispositivo Android. Si cambiar la ROM de nuestro terminal por una "cocinada" solía ser un proceso tedioso, la aplicación CyanogenMod Installer aspiraba a simplificar mucho las cosas y hacer que esta forma de personalización fuese accesible a todos los usuarios. Que hable de CyanogenMod Installer en pasado no es casualidad porque, en un movimiento inesperado, la aplicación CyanogenMod Installer ha sido retirada de Google Play.
[Direct] CM Installer removed from Play Store http://t.co/P3G7gVnIvg
— CyanogenMod (@CyanogenMod) noviembre 27, 2013
Pues sí, parece que a Google no le deben hacer demasiada gracia las ROMs personalizadas y la libertad para personalizar el sistema operativo de nuestro smartphone porque CyanogenMod Installer, cuyo objetivo era hacer que este tipo de personalización fuese accesible a todos los usuarios, ha sido retirada de Google Play por violar los términos y condiciones fijados para los desarrolladores que publican aplicaciones en el market de Google.
Es curioso que, con lo laxo que siempre ha sido Google en lo que se refiere a las aplicaciones que hay en Google Play, CyanogenMod Installer haya sido retirada apenas dos semanas después de su lanzamiento. De hecho, según relatan en el blog de CyanogenMod, desde Google solamente han ofrecido 2 opciones: que CyanogenMod retire la aplicación voluntariamente o, de oficio, la retiraría Google (en cualquier caso, CyanogenMod Installer se iba a terminar despidiendo de Google Play).
La verdad es que es muy paradójico que en una plataforma como Android, que es el exponente de la libertad, ocurran este tipo de situaciones tan anómalas. Evidentemente, la retirada de CyanogenMod Installer de Google Play no es, ni mucho menos, el final del proyecto; CyanogenMod ya ha comentado que el proyecto sigue adelante y que Android cuenta con recursos para bordear este obstáculo.
Dado que es posible instalar aplicaciones que no provengan del market oficial (una opción que encontramos en las opciones de seguridad bajo el epígrafe "orígenes desconocidos"), los usuarios siempre tendrán la opción de instalar CyanogenMod Installer a través de esta vía y, de hecho, ya está disponible su descarga (junto a las instrucciones de instalación) desde la web oficial de CyanogenMod.
Como nos podemos imaginar, CyanogenMod no entiende qué terminos o condiciones ha violado y, por tanto, no comprende el motivo de esta retirada. Si nos paramos a pensar un momento, lo que ofrecía CyanogenMod Installer era una puerta hacia la libertad que siempre se le ha supuesto a Android. Una ROM personalizada permite, entre otras cosas, mejorar la seguridad de un dispositivo o sacarle algo más de partido al hardware de un terminal; facilidades que mejoran la experiencia de uso y que, en mi opinión, no perjudican a Android sino más bien todo lo contrario, enriquecen el ecosistema.
15 aniversario de Dreamcast: la última videoconsola de Sega
Celebramos el 15 aniversario de la Sega Dreamcast, una videoconsola que, por su hardware y catálogo de juegos, ocupa un sitio muy especial en la historia de los videojuegos y la memoria de muchos gamers.
27 de noviembre de 1998 fue la fecha elegida para lanzarse la Sega Dreamcast, una videoconsola que ocupa un sitio especial en el corazón de muchos gamers. Prometía mucho cuando apareció en escena, pero la llegada de la PlayStation 2 y la mala gestión (que la compañía ya venía haciendo con las últimas videoconsolas) la acabó relegando al olvido.
Muchos factores hicieron que la esta videoconsola poco a poco fuera "desinflándose". Lo cierto es que en un primer momento presentaba muy buenos gráficos, un buen catálogo y (con matices) un hardware sorprendente. Los que tuvimos la "suerte" de tener una le guardamos un especial cariño y que sirva este artículo como un homenaje a tantas horas de diversión.
Hardware
Me encantaba el blanco nuclear que presentaba la consola, el cual con el paso del tiempo se iba volviendo más amarillo. El logo, una espiral que dependiendo de la región era de un color distinto, aparecía en la tapa al lado de un triángulo que se iluminaba cuando la encendías. Otra de las partes positivas era que se podían conectar 4 mandos a la vez sin necesidad de ningún accesorio.
La Memory Card con pantalla era poco útil, pero increíble
Hablando de el mando, era uno de los puntos más controvertidos, ya que, como suele ocurrir, muchos usuarios lo amaban y otro tanto lo odiaban. Yo personalmente no tuve grandes problemas con él, no era tan cómodo con el futuro DualShock pero me gustaba más que el de la Nintendo 64. La disposición de los gatillos traseros hacía que a ciertas personas no les fuera cómodo accionar los botones (sobre todo el "Y").
De todos modos, si algo llamaba la atención era su Memory Card, llamada VMU (unidad de memoria visual), que como su nombre indica incorporaba una pequeña pantalla para minijuegos y utilizar fuera de tu casa. En mi opinión, se quedó en un guiño que realmente no ofrecía un uso muy espectacular, aunque recuerdo con especial cariño llevar conmigo los Chaos (unas pequeñas criaturas) que aparecían en el Sonic Adventure.
Catálogo
Dreamcast nos "regaló" algunos título que ya forman parte de la historia de los videojuegos. Recuerdo que la comprara junto con Soul Calibur, un juego que, 14 años después, me sigue llamando la atención por sus gráficos y su jugabilidad. Comparado con juegos de la generación anterior (como es lógico) hacía que te sintieras afortunado.
Shenmue provocó emociones que muchos no recordábamos desde Final Fantasy VII
Realmente era una videoconsola con títulos muy divertidos, los cuales exprimían al máximo la posibilidad de jugar 4 personas al mismo tiempo. Es el caso de Powerstone, un juego de lucha (el cual me recuerda a Super Smash Bros) publicado por Capcom y que conseguía que te entretuvieses con tus amigos durante horas. Crazy Taxi era capaz de conseguir que incluso me gustase The Offspring y Virtua Tennis era un juego al que muchos ya estábamos enganchados en los salones recreativos, perdiendo un poco la magia cuando lo podías jugar todos los días.
El catálogo era bastante diverso, pero si tuviera que destacar un juego por encima de otros, ese sería Shenmue, un título exclusivo que recuerdo que cuando vi las primeras imágenes en una revista (no, nada de Internet) tuve que frotarme los ojos varias veces. Esta obra maestra venía firmada por Yu Suzuki, y sus 4 GD's nos situaban en Japón a finales de los años '80, donde el protagonista tiene que vengar la muerte de su padre.
Conecté por primera vez una consola a Internet con Chu Chu Rocket
La libertad que planteaba este juego y su propuesta artística provocó emociones que muchos no recordábamos desde el lanzamiento de Final Fantasy VII para la PlayStation original. Desgraciadamente, no todo fueron buenas noticias: Sega, haciendo de las suyas, no tradujo el juego al castellano, algo que los jóvenes de la época no agradecimos mucho (algo que repetirían con la segunda parte).
Phantasy Star Online, Marvel Vs Capcom 2 o Jet Set Radio son una muestra del catálogo de juegos que tenía esta genial videoconsola. Como nota curiosa, recuerdo que la primera vez que me conecté a Internet en mi casa fue jugando al Chu Chu Rocket, pudiendo comprobar por primera vez como se las gastan los jugadores de otros países.
R.I.P.
Competencia, piratería e incompetencia y pasado de Sega la acabaron rematando
Muchos distribuidores le dieron la espalda a Sega tras las experiencias con los experimentos de los últimos modelos de Mega Drive y la Sega Saturn. Eso mezclado con la llegada de la PlayStation 2 y la piratería (no era necesario hacer nada para que funcionasen las copias) acabó ocasionando que rápidamente se descontinuara y la Dreamcast acabara aparcada en los cajones de muchas casas. Otro punto negativo era su fragilidad. Casi el 100% de las personas que conozco que tuvieron una acabaron teniendo problemas con el lector, algo que a mi me sucedió en 2 ocasiones.
De todos modos, nadie cuestiona la importancia de esta videoconsola y su legado a la historia de los videojuegos. Supuso el fin de Sega, tal y como la conocíamos, y nos llevó un paso adelante (en muchos aspectos) hacia una nueva generación con: mejores gráficos, conectividad y un hardware muy especial. Feliz aniversario Sega Dreamcast, allá donde quiera que estés.